Reglamento de Chips 2.0: la UE refuerza su autonomía estratégica para liderar el mercado global de semiconductores.
La Comisión Europea ha presentado la European Chips Act 2.0, una evolución normativa diseñada para consolidar la industria de los semiconductores en suelo europeo y reducir las vulnerabilidades en la cadena de suministro global.
Esta iniciativa busca posicionar a Europa como un referente en el ámbito de la inteligencia artificial (IA), impulsando el diseño y la producción tanto de chips avanzados como convencionales, esenciales para sectores críticos como la robótica industrial, el vehículo conectado y las infraestructuras en la nube.
La nueva normativa complementa los logros de la Ley de Chips original —que movilizó más de 52.000 millones de euros en inversión pública y privada—, pero pone el foco en eliminar la dependencia de terceros países en la fabricación avanzada y el diseño de semiconductores.
Ante un mercado mundial que prevé alcanzar los 1,37 billones de euros para 2030, y donde la IA impulsará el 70% de dicho crecimiento, la UE busca asegurar su competitividad mediante las siguientes líneas de actuación
Aceleración de inversiones: se establece un plazo máximo de 12 meses para la concesión de permisos y se introducen los «grandes retos» para apoyar el desarrollo industrial de componentes clave, como los chips de IA.
Impulso a la demanda: creación de aceleradores de demanda para alinear la producción con las necesidades de la industria y fomento de la contratación pública de innovación, especialmente dirigida a startups y empresas emergentes europeas.
Fortalecimiento de la oferta: se permitirá la financiación mediante ayudas estatales para proyectos «primeros en su clase» en toda la cadena de valor y se creará la etiqueta de «Regiones de Excelencia de Semiconductores» para atraer inversiones regionales.
Resiliencia y soberanía: despliegue de una plataforma B2B para la gestión de la cadena de suministro y una mayor coordinación con la Ley de Desarrollo de la Nube y la IA para satisfacer la demanda derivada de los centros de datos y las gigafábricas de IA.
Esta estrategia de soberanía tecnológica se integra con la Estrategia de Código Abierto de la Unión, configurando un ecosistema digital más seguro y resiliente que garantice que el valor añadido y las capacidades tecnológicas permanezcan dentro de la Unión Europea.
